viernes 6 de enero de 2012

Jorge Lanata y el Siglo de las Luces


En una de sus iluminadas intervenciones mediáticas, Jorge Lanata
expresa su opinión (censurada) sobre la Ley de Medios (K):

"Pienso que los decretos no generan audiencia. Esto de vamos a desmonopolizar los medios creando nuevos medios, no significa que esos medios vayan a tener público. Una cosa no trae a la otra. Esta boludez de "hagamos la radio de los wichis", ¿quién carajo va a escuchar la radio de los wichis? Y lo que es peor, ¿quién va a poner avisos en la radio de los wichis? ¿Y cómo le van a pagar el sueldo a los operadores? Esto es vida real. Es un negocio como cualquier industria."

Por otra parte, nos anoticiamos de un nuevo capítulo en este avance "hipócritamente inclusivo" del gobierno montonero sobre una colonia de vacaciones, precisamente, para niños y adolescentes de la localidad de Wichi- El Pintado, acá en el Chaco, habitada en su mayoría por la etnia Wichi.
Seguramente, el sarmientino Lanata se pregunta para qué, semejante gasto en criaturas que no sabrán apreciar las actividades deportivas y culturales que en un polideportivo se van a desarrollar. Y peor aún guiados por docentes aborígenes, que, quién sabe que salvajes enseñanzas les prodigarán.
En poco tiempo, Lanata también cuestionará que se otorguen fondos al Chaco, pongamos por caso, para la construcción de un teatro o la apertura de un canal de televisión. Claro, los chaqueños de ninguna manera podríamos apreciar esos avances, propios del mundo civilizado, culto, de la gran ciudad.
"Esto es la vida real" dice Lanata, dando a entender que para acceder a ciertos derechos hay que tener "con que" solventarlos. Ni los Wichis, ni las personas con capacidades diferentes, ni los postrados están dentro de esta lógica lanatista. Dando a entender, que el estado no tiene porque hacerse cargo de los postergados. Eso, es tarea del destino y del monstruo consumista.





jueves 5 de enero de 2012

El periodismo idiotiza o la enfermedad del periodista (Versión remix K sobre una Nota de Nelson Castro - DJ: Vierde)


Un dato estadístico que impacta y llama mucho la atención es la casuística reiterada de periodistas argentinos sufriendo patologías de idiotismo y odio generalizado. Empezando por Jorge Lanata, siempre del lado del más débil, que no se puede recuperar del mal de “la sangre en el ojo”, coágulo inextirpable; o el caso del dúo poco dinámico Bonelli/Alfano, con serios trastornos de personalidad que derivan en problemas de pronunciación; o el tratamiento que debe seguir Nelson Castro por una patología de la patología de la patología…, el hombre que ve enfermedades por todas partes, o la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio; o el caso de Ernestito Tenembaum, que nadie sabe “qué le pasó” y que sufrió una afección en la piel parecida, más bien, aun sarpullido de rencor e impotencia. Si a esta secuencia agregamos a Magdalena Ruiz Guiñazú y el constante endurecimiento muscular que sufre (Mal de Boston), son datos inquietantes y curiosos de este momento.
Algo tiene que haber ocurrido en el caso de Magdalena para que sus médicos hayan decidido hacer un chequeo, que no es propio de rutina. Estuvo muy bien quien pensó que era necesario investigar la posibilidad de una afección así, aunque encontró la patología en un momento tardío desde el punto de vista médico; su odio no está localizado y se ha extendido a todas las extremidades y órganos. Esto es muy importante, pero negativo, porque augura un mal pronóstico.
El tratamiento, en estos casos, consiste en la extirpación quirúrgica de los órganos afectados, un control y lo que se llama terapéutica del reemplazo, que consiste en el suministro de dosis de amor a través de la consideración del “otro”, para compensar el déficit de piedad y comprensión que origina, precisamente, el endurecimiento muscular.
No hay posibilidad de operación en este caso, eso implicaría despojar a Magdalena de su cuerpo todo, aunque la gente del hospital sea de primer nivel.
Esta circunstancia pone de manifiesto, una vez más, la asociación muy fuerte que existe entre periodismo e idiotez. Y, obviamente, marca el impacto social que una afección de este tipo puede provocar en un periodista con un concepto absolutista de la verdad, sin tolerancia, con lo que el impacto se va a sentir mucho más.
Es raro pensar que en días de convalecencia los periodistas se alejarán de su trabajo destituyente, basado en el odio y la idiotez, la ceguera. Conociendo como es el ejercicio periodístico en la Argentina, es impensable que se desinteresen de las políticas que afectan a los intereses de sus patrones, y más aún, si se tiene en cuenta su patética tendencia a la sumisión, que han exhibido en estos años.
También hay un componente personal de la familia periodística (Noble-Mitre, sobre todo) sobre el que hay que reflexionar. Dado lo que ya pasó con muchos de ellos, hay una saga que se abate sobre la familia, dato que impacta más aún.
Cuando uno habla de que el periodismo idiotiza y la idiotez del periodismo, se ve, por la reiterada casuística que exhiben la historia y el presente de Argentina, que no es una frase hecha, sino que es parte de la realidad.

miércoles 28 de diciembre de 2011

El dolor y la gloria


El mundo no es sino, la manera en que se lo mire. Uno puede ajustarse a la realidad "real", no salirse un céntimo de lo que "ocurre". Uno puede amasijarse en su desgracia, considerarse la víctima del mundo y de dios. Los ganadores, considerar que todos sus triunfos tienen que ver con su propia actitud y voluntad.
Creo que en este país hemos aprendido a ver, que en cierta forma, las victorias suelen ser más colectivas que individuales. Hablo de las victorias trascendentes, esas que modifican el "estar" de la gente en el mundo, esas que consiguen que la vida sea un lugar mejor para aquellos cuyas espaldas están más cargadas.
Pero hemos aprendido también que cualquier camino glorioso no está exento de dolor. Que el dolor, además, que tanto nos duele, como aquel 27 de octubre del 2010, no es el peor dolor, no es el dolor más terrible, sino una sublimación. La confirmación de que cada prueba superada es la confirmación de que se está en una buena dirección.
Y claro, que todavía haya gente dispuesta a festejar la "desgracia" ajena, a supurar su odio sin escrúpulos, es la cara opuesta de la moneda. La confirmación de lo propio por la miseria del "otro".
Desde aquel primer golpe in-"augural" en la frente de Néstor, la derrota electoral del 2009, pasando por lo terrible de la muerte, y los golpes corporativos que están destinados a derrumbar las ilusiones, las utopías, las esperanzas de los pueblos, hasta esta afección de Cristina, que supongo menor, sólo hemos reafirmado nuestra fe, nuestra convicción, nuestros sueños en el movimiento nacional y popular, mal que les pese a la izquierda, que lo tilda de "neoliberal", mal que le pese a la derecha, que lo llama "populismo". 
En ese camino de derrotas, acusaciones humillantes, formas de denigrar propias del miserable, traiciones repugnantes, un muerto imprevisible que no deja de doler, también tuvimos nuestra apoteosis, y hoy, la seguridad, de que el mismo no se acaba en Néstor y Cristina, sino que, de algún modo comienza. Han sembrado, y han florecido un poco más que mil flores.
Los que odian, tal vez se aterren de ver a ese "gran pez" que avanza y nada lo detiene, ese "gran pez" que creyeron un cuentito de ficción, y que sin embargo, viene a arrasar con ciertas ideas impuestas, a derrumbar los mitos creados por los poderes económicos y corporativos.

Los que festejan la enfermedad, es probable que a la vuelta de la esquina los sorprenda una mujer con la misma o con más fuerza con la que ha enfrentado a lo peor de los intereses individuales y a las desgracias. Quizás, los sorprenda no sólo esa mujer impresionante, mujer coraje, Presidenta, sino también, cuantos anónimos están dispuestos a defender sus sueños y su lucha, que no se termina hasta que se termina.

sábado 26 de noviembre de 2011

Jorge Lanata

El exégeta kirchnerista de moda es Jorge Lanata, el tipo "periodista" objetivo que no ve el programa 678 (rocho), pero que se la pasa hablando del mismo, sin verlo, como si se tratase de una obra pública, una política de estado o un ministerio del gobierno.
Brillante intelectual que se considera a tal altura, tan por encima de los demás, nuestro pequeño Vargas Llosa pero sin su calidad escritural, como para llamar "boludos" a todos los demás, el lúcido pensador que está más allá.
Ahora nos despabila con la dura realidad de que Néstor Kirchner está muerto, y que su imagen fue mal usada durante la campaña electoral, ya que él no competía por nada, porque estaba muerto, y los muertos no van a elecciones, ni comen, ni bailan. Nos dice además que es un "delirio" que Cristina Kirchner llame "Él" a su esposo muerto, porque "Él" es Dios, y en todo caso, para citar a un muerto deberíamos llamarlo "Ex vivo" o "el hombre que se llamó Néstor Kirchner", o para hacer más complicadas las cosas, en un discurso que debiera ser simple, podría, su ex esposa, citarlo como "el hombre que crispó los ánimos de la gente y que muerto, aún sigue crispando, parece, porque no se resignan sus odiadores a ese 54% brutal, conmovedor, que se obtuvo con su imagen de cuando estaba vivo, que ahora está bien muerto y no puede hacer nada, pero hace". 
Creerá Lanata, filósofo contemporáneo sin par, que llamando "boludos" a sus odiados revertirá el estado de las cosas, anulará el poder de la gente, la otra gente, "los boludos". Filosofo existencialista que ahora cuestiona la esencia de "Dios" y que el pronombre personal de tercera persona "Él", no debe ser usado para un hombre, y menos si está muerto. Excepto, Él, Lanata, que es un boludo, uno de los tantos boludos que considera que los demás son muy boludos y jamás se miró al espejo. 

domingo 23 de octubre de 2011

El hijo de su buen padre


Entre las atrocidades con las que se despachó el indigno hijo del otrora fallecido presidente Raúl Alfonsín, está una frase que me parece de lo más repugnante, retrogrado y muestra gratis de la miserabilidad e hijaputez de un ser humano: “dicen que obtuvieron Papel Prensa en una mesa de tortura…mmmmmmm…yo no creo eso, me parece imposible que haya gente que actúe de esa forma…”
Me pregunto en qué lugar estaba el hijo del ex Presidente en los terribles años de la dictadura. Me pregunto si entendió alguna vez, por qué su padre promovió, aun a costa de los terribles ataques de sectores pro-dictadura, el juicio a las juntas. Me pregunto si se tapa los oídos, no entiende o no quiere entender lo que dice su padre sobre Clarín en algún discurso ya famoso.
Sumémosle a esto, ciertas amenazas veladas (o no tanto) a los periodistas (mediocres o no) de 678, que son amenazas a todos los que pensamos diferentes: “la van a pagar, muchachos, la van a pagar”. ¿Eso no es un poquito más fascista de lo que considera el amargo Tomás Abraham?
Burdamente hablando, o mejor, poniéndome al nivel de Alfonsete, podría decirse que el tipo está meando “fuera del tarro”. Quizá, está descarrilando mal porque empieza a oler el final de su tristísima, olvidable y corta carrera política.

domingo 16 de octubre de 2011

La desmesurada desmesura opositora


Mientras el gobierno gobierna, y algunos opositores (sobre todo Rodríguez Saa, y un poco de Hermes Binner, que de todas formas sigue caminando en la peligrosa cornisa de la tibieza) apenas han vislumbrado que las cosas están un poco mejor que en el 2001, que no todo es igual y que no vivimos en un estado fascista, Alfonsín, Duhalde y el partido de Carrió, absolutamente carriotizado, derrapan grotescamente en su campaña desesperada por captar votos que ya parecen irrecuperables.
La campaña de los que otrora parecían el “cuco” del gobierno se ha crispado de tal forma, han perdido tan groseramente los estribos, que a esta altura, ya resulta increíble que algún asesor de imagen no les diga que están haciendo un ridículo patético.
Duhalde pronosticando negros días y caos para Argentina, y que no entiende que, la única diferencia que lo separa de Carrió, es que sus presagios agoreros suenan más bien como “amenaza”. Sospecho que la gente ha advertido que es Duhalde quien, precisamente, es capaz de provocar todo ese caos que “promete” en un futuro muy cercano, si la gente no “lo vota”, cuando debiera convencerse que si, la “gente”, casi toda, ha decidido “botarlo” para siempre.
Un Alfonsín absolutamente descarrilado, a los gritos, intolerante, desmesurado, desquitándose con los medios que no le son “afines”, hablándole a Cristina en primera persona, en un spot definitivamente payasesco en el cual pretende mostrar un carácter heredado del “padre”. Poniéndose en el papel de héroe de “la resistencia” al régimen K, advierte que el gobierno no pasará por sobre “el cadáver radical” para “llevarse el país”, y patina en un segundo crucial, similar a la quema de un ataúd, cuando afirma que no le cree nada a Cristina, cuando la “gente“, ya ha decidido creer en este gobierno y en su modelo. Él mismo inicia su spot diciendo que Cristina “probablemente gane”. Qué candidato anuncia su derrota de esa forma?
Finalmente el circo carriotista, se sube al vértigo de la locomotora Carrió y directamente plagia el spot del Frente para la Victoria, en una rotunda muestra de falta de ideas, y utilizando el término “fuerza” como no se usa en la propaganda Cristinista y reivindicando la “razón” como carácter central, “razón” que unos cuantos, parecen haber perdido hace mucho tiempo.

domingo 25 de septiembre de 2011

1


Claro que a veces nos parece ver, en Cristina tirando línea en la ONU o en Boudou dando "lecciones" de Economía al mundo, una exagerada dosis de soberbia, una desfachatez, una irreverencia. Y sin embargo, ese rasgo es propio del kirchnerismo. El kirchnerismo es irreverente y por eso, enerva a aquellos que están acostumbrados placenteramente a una verdad cristalizada pero jamás comprobada de que, los que manejan los hilos del mundo son "ellos" y el resto "obedece". Hijos del rigor, la cultura del sometido silencioso ante la voz fuerte del que ordena. El que pone en cuestión la noción de "dios" es un hereje.
Por eso también, ante la manada de mansos obedientes, el kirchnerismo muchas veces a salido herido, solitario, despojado. Porque una multitud siente "vergüenza ajena" cuando Cristina le habla fuerte a los Señores de la ONU o a Obama, o si Boudou se atreve a dar consejos sobre las medidas a tomar, tan diferentes a las propuestas por paradigmas ya perimidos.
Si las cosas estarán bien con el "modelo K" es asunto a verse, pero nada puede quitarnos el sueño de ver un mundo un poco más kirchnerista. Ya sé que Boudou o Cristina no son el Che ni Fidel, pero, paradójicamente, ciertos modelos revolucionarios han terminado encerrados en una pura dialéctica o convalidando dictaduras similares a los que las revoluciones combatían.
Con todas las dificultades. Con todos sus defectos. Con acusaciones que vienen de derecha e izquierda, el kirchnerismo sigue adelante. No ha muerto. Recupera, al fin y al cabo, la bandera central del peronismo: meter el dedo en el culo del poderoso.