En ocasiones, lo reconozco, siento un inmenso deseo de dejar de escribir. Dejar de escribir en este blog, claro. En la vida, uno jamás deja de escribir. A veces pareciera que los temas se agotaron, que hace largo rato venimos discutiendo lo mismo, repitiendo frases hechas, lugares comunes, y que todo lo que puede decirse ya fue dicho, por nosotros o por otros. Esto es un poco así, y sin embargo, cada día uno se levanta para escuchar, ver o leer las mismas necedades, que son paridas (mal) para contribuir, sin sutilezas, al desgaste político del gobierno: "ya que no tenemos milicos, hagamos un trabajo fino".
Ciertamente, el trabajo no es tan fino, sino que por el contrario, recae en la vulgaridad, en lo grotesco, en el obvio ataque sin fundamentos, desprovisto de ideas.
Como anoche no vi a Grondonita porque jugo Boca y me ahorró cierta mala sangre, me ahorró también tener que escribir sobre las continuas barbaridades que dice y que dicen sus calcados invitados. Es una práctica nociva, ya lo sé, pero yo soy un poco así, morboso.
Pero hoy, me puse a leer al insufrible de Morales Solá y otra vez un fuego interno que redunda en la furia se apoderó de mi. Y tengo que seguir escribiendo. Dolorosamente, digo, cuesta decirlo: es necesario advertir la dimensión del enemigo (esta palabra me duele, pero no tengo otra, ese es el lugar que desean ocupar.).
"La próxima esquina reserva siempre una sorpresa para los argentinos", arranca. Y a eso me refería, todos los días algo nuevo, pero a la vez viejo. Porque en verdad, dicen las mismas cosas con otras palabras y acomodadas a ciertas situaciones particulares.
"Gran parte de la sociedad no pudo, por ejemplo, acceder a los diarios cuando ella quería, sino cuando lo quiso Hugo Moyano". No se a que parte de la sociedad se refiere, no es mi caso, ni el de nadie que esté cerca mio. Por el contrario, ayer mi viejo (algo gorilón) compró el diario que quiso y cuando quiso. Debe ser, quizá, porque acá los diarios llegan un poco tarde, y en la Capital o en Córdoba, la gente "quiere saber las cosas, ya", está muy apurada por enterarse la oscura versión de la vida Clarín o Nación.
Agrega Joaquín que "La constitución protege la libertad de prensa, pero no pueda protegerla de los intereses y de las estrategias informales de Moyano, espoleado por Kirchner". En seguida podemos leer: "Kirchner se ha convertido en un rehén de Moyano". En primer término: ¿Moyano es "espoleado por Kirchner" o éste es "un rehen de Moyano? Percibo una pequeña incoherencia. En segundo término: la libertad de prensa, en realidad, hasta ahora no pudo ser defendida de los intereses y las estrategias informales que pergeñan los monopolios mediáticos.
Dice Morales Solá que "la violencia es un método que los une", habla de Kirchner y Moyano. No entiendo cual es la violencia de la que habla, no veo violencia sindical en las calles, no veo patotas sindicales apretando. La última violencia que viví fue el año pasado cuando la Mesa de Enlace mandó a cortar las rutas del país, y la gente que estaba en los cortes amenazaba a todo el que quería pasar, con palos y verba, y a todos los habitantes del país con el famoso "desabastecimiento". Esa fue la última violencia, indefendible por donde se la mire.
Ahora tenemos la violencia de la palabra. Porque, ¿qué significa en boca de un "periodista", decir que "Kirchner se ha convertido en un rehén de Moyano y éste hace las veces de arma letal del ex-presidente"? La misma violencia que siembra Carrió cuando induce, subrepticiamente, al choque de militantes, cuando augura el apocalipsis, la desmembración nacional. No hay otra violencia.
Dice Morales Solá que, descontextualizando ridículamente una frase inserta en un discurso complejo, que la Presidenta "discriminó" porque habló de "negros". Un desliz ¿inconsciente?, ¿por qué no hablar de negros? ¿sólo se puede hablar de blancos?
¿Es necesario recordarle a Morales Solá cuantas veces utiliza el término "piquetero" o las veces que se refirió a los "trabajadores" (y sus representantes) de manera despectiva? Mirá: "gobierno de gremialistas y piqueteros"; "las cosas están fuera de control en el campo sindical y entre los movimientos piqueteros"; "un hombre común debió soportar dos horas de espera en la Panamericana, totalmente cortada por 200 trabajadores en huelga" (¿un trabajador no es normal, una huelga no es normal?); "estoy harto de perder el tiempo entre piquetes y huelgas", dice encarnando a un sufrido porteño, (yo también me la banqué cuando los camperos me cortaron la ruta y no pude llegar a mi pueblo a visitar a mi viejo, me la tragué doblada); "piqueteros amigos del gobierno"; "piqueteros opositores"; "piqueteros amigos", "Los piqueteros se dividen ahora en dos grupos: los oficialistas y los antikirchneristas (...) Los oficialistas reciben, es cierto, otros favores por ventanillas menos transparentes". Hay más, pero lo importante es la relación que el tipo establece entre trabajadores y piqueteros, y la violencia: "Moyano y sus fuerzas de choque"; "cabecilla de un ejercito paraoficialista". Un discurso que remite, por supuesto, a guerrillas o elementos ilegales violentos.
Y también está la perla: "La policia y la justicia lo han protegido siempre" (por Delía, y en consonancia con las rabietas de Macri contra los fallos judiciales que no le gustan). Y la antítesis: "las empresas quedaron a merced de los jueces" (las ART). Suena muy gracioso, la policía y los jueces, ahora, defienden a un militante social, y se ensañan con empresas que le chupan la sangre al estado, es, cuanto menos una humorada. Eso jamás ha sido así, y por otra parte, todos estamos a disposición de la justicia, de eso se trata la vida en democracia, por lo que se hace "hay que pagar".
Hay mucho más que agregar, pero estoy cansado y quiero escuchar a Alberto Fernandez hablar ¿con quién?...Siiiiiiiiiiiiiiii, con Morales Solá, seguramente seguirán (los dos) haciendo su trabajito en favor de los intereses, que al final, todos terminan defendiendo.
Quiero terminar con lo que debí haber empezado. Morales Solá afirma sobre sus dichos: "Esa es la verdad, desnuda y comprobable", con lo cual, todo lo que pueda decir el "otro" está anulado, "él dice la verdad". De Kirchner refiere que para con la prensa (SIP) tuvo "descalificaciones y mentiras". Parece que todo está dicho. La verdad es su posesión absoluta.
"La próxima esquina reserva siempre una sorpresa para los argentinos", arranca. Y a eso me refería, todos los días algo nuevo, pero a la vez viejo. Porque en verdad, dicen las mismas cosas con otras palabras y acomodadas a ciertas situaciones particulares.
"Gran parte de la sociedad no pudo, por ejemplo, acceder a los diarios cuando ella quería, sino cuando lo quiso Hugo Moyano". No se a que parte de la sociedad se refiere, no es mi caso, ni el de nadie que esté cerca mio. Por el contrario, ayer mi viejo (algo gorilón) compró el diario que quiso y cuando quiso. Debe ser, quizá, porque acá los diarios llegan un poco tarde, y en la Capital o en Córdoba, la gente "quiere saber las cosas, ya", está muy apurada por enterarse la oscura versión de la vida Clarín o Nación.
Agrega Joaquín que "La constitución protege la libertad de prensa, pero no pueda protegerla de los intereses y de las estrategias informales de Moyano, espoleado por Kirchner". En seguida podemos leer: "Kirchner se ha convertido en un rehén de Moyano". En primer término: ¿Moyano es "espoleado por Kirchner" o éste es "un rehen de Moyano? Percibo una pequeña incoherencia. En segundo término: la libertad de prensa, en realidad, hasta ahora no pudo ser defendida de los intereses y las estrategias informales que pergeñan los monopolios mediáticos.
Dice Morales Solá que "la violencia es un método que los une", habla de Kirchner y Moyano. No entiendo cual es la violencia de la que habla, no veo violencia sindical en las calles, no veo patotas sindicales apretando. La última violencia que viví fue el año pasado cuando la Mesa de Enlace mandó a cortar las rutas del país, y la gente que estaba en los cortes amenazaba a todo el que quería pasar, con palos y verba, y a todos los habitantes del país con el famoso "desabastecimiento". Esa fue la última violencia, indefendible por donde se la mire.
Ahora tenemos la violencia de la palabra. Porque, ¿qué significa en boca de un "periodista", decir que "Kirchner se ha convertido en un rehén de Moyano y éste hace las veces de arma letal del ex-presidente"? La misma violencia que siembra Carrió cuando induce, subrepticiamente, al choque de militantes, cuando augura el apocalipsis, la desmembración nacional. No hay otra violencia.
Dice Morales Solá que, descontextualizando ridículamente una frase inserta en un discurso complejo, que la Presidenta "discriminó" porque habló de "negros". Un desliz ¿inconsciente?, ¿por qué no hablar de negros? ¿sólo se puede hablar de blancos?
¿Es necesario recordarle a Morales Solá cuantas veces utiliza el término "piquetero" o las veces que se refirió a los "trabajadores" (y sus representantes) de manera despectiva? Mirá: "gobierno de gremialistas y piqueteros"; "las cosas están fuera de control en el campo sindical y entre los movimientos piqueteros"; "un hombre común debió soportar dos horas de espera en la Panamericana, totalmente cortada por 200 trabajadores en huelga" (¿un trabajador no es normal, una huelga no es normal?); "estoy harto de perder el tiempo entre piquetes y huelgas", dice encarnando a un sufrido porteño, (yo también me la banqué cuando los camperos me cortaron la ruta y no pude llegar a mi pueblo a visitar a mi viejo, me la tragué doblada); "piqueteros amigos del gobierno"; "piqueteros opositores"; "piqueteros amigos", "Los piqueteros se dividen ahora en dos grupos: los oficialistas y los antikirchneristas (...) Los oficialistas reciben, es cierto, otros favores por ventanillas menos transparentes". Hay más, pero lo importante es la relación que el tipo establece entre trabajadores y piqueteros, y la violencia: "Moyano y sus fuerzas de choque"; "cabecilla de un ejercito paraoficialista". Un discurso que remite, por supuesto, a guerrillas o elementos ilegales violentos.
Y también está la perla: "La policia y la justicia lo han protegido siempre" (por Delía, y en consonancia con las rabietas de Macri contra los fallos judiciales que no le gustan). Y la antítesis: "las empresas quedaron a merced de los jueces" (las ART). Suena muy gracioso, la policía y los jueces, ahora, defienden a un militante social, y se ensañan con empresas que le chupan la sangre al estado, es, cuanto menos una humorada. Eso jamás ha sido así, y por otra parte, todos estamos a disposición de la justicia, de eso se trata la vida en democracia, por lo que se hace "hay que pagar".
Hay mucho más que agregar, pero estoy cansado y quiero escuchar a Alberto Fernandez hablar ¿con quién?...Siiiiiiiiiiiiiiii, con Morales Solá, seguramente seguirán (los dos) haciendo su trabajito en favor de los intereses, que al final, todos terminan defendiendo.
Quiero terminar con lo que debí haber empezado. Morales Solá afirma sobre sus dichos: "Esa es la verdad, desnuda y comprobable", con lo cual, todo lo que pueda decir el "otro" está anulado, "él dice la verdad". De Kirchner refiere que para con la prensa (SIP) tuvo "descalificaciones y mentiras". Parece que todo está dicho. La verdad es su posesión absoluta.









