Entre la falta de inspiración, la paja biónica que me agarra en diciembre y los apuros por los preparativos de mi viaje al Plenario del MPB (planchado de remeritas y calzones, anotación de direcciones y teléfonos, cálculos medidos de gastos), no tengo nada para decir. O si.
Quería, hace rato, poner por acá un poema de Lamborghini.
Las cosas no cambiaron demasiado, por lo visto, de un tiempo a esta parte y sigue habiendo gente con nostalgia que promueve el regreso de los desaparecidos por la fuerza de los 70 o los desparecidos sociales de los 90. No cambiaron nada las cosas. Y eso me entristece pero a la vez me dan ganas de seguir peleando.
Las cosas no cambiaron demasiado, por lo visto, de un tiempo a esta parte y sigue habiendo gente con nostalgia que promueve el regreso de los desaparecidos por la fuerza de los 70 o los desparecidos sociales de los 90. No cambiaron nada las cosas. Y eso me entristece pero a la vez me dan ganas de seguir peleando.
Piensan que ayer ganaron una copa del mundo.
La derecha cree que reina y algunos sectores de la izquierda piensan que encarnan la epopeya y no hacen otra cosa que el papel de "idiotas útiles". Nada cambió, pero puede cambiar. Piensan que se terminó, pero se equivocan. Hay gente dispuesta a cerrar los caminos al pasado.
La derecha cree que reina y algunos sectores de la izquierda piensan que encarnan la epopeya y no hacen otra cosa que el papel de "idiotas útiles". Nada cambió, pero puede cambiar. Piensan que se terminó, pero se equivocan. Hay gente dispuesta a cerrar los caminos al pasado.
Creen que ganaron, pero no se termina hasta que se termina. No saben que, los perdedores de siempre, nos caemos mil veces y mil veces nos levantamos. No saben, que un loco empecinado es capaz de arrancarse la piel con tal de descubrir su alma.
Hay gente con nostalgia
la década del 30,
de sus ultrajes afilados.
Se estaba mejor, se dice
en esa placenta.
En San Isidro y sus barrancas,
el refinamiento disimulaba a los tarados
escuchando a Tagore, Ortega,
gente medio culta
y peores deslices
(para reírse: hasta el conde Keyserling).
Mientras la limosna llega, pensarían los hombres sabios
Mejor mirar al río, la vista fija,
la boca apretada
para aguantar la risa:
no perdonaba chistes
la bestial Victoria Ocampo;
la estulta,
que se lo pregunten al ético Borges
y a ese genio que es Pepe Bianco.
Osvaldo Lamborghini - Poemas 1969-1985
Hay gente con nostalgia
la década del 30,
de sus ultrajes afilados.
Se estaba mejor, se dice
en esa placenta.
En San Isidro y sus barrancas,
el refinamiento disimulaba a los tarados
escuchando a Tagore, Ortega,
gente medio culta
y peores deslices
(para reírse: hasta el conde Keyserling).
Mientras la limosna llega, pensarían los hombres sabios
Mejor mirar al río, la vista fija,
la boca apretada
para aguantar la risa:
no perdonaba chistes
la bestial Victoria Ocampo;
la estulta,
que se lo pregunten al ético Borges
y a ese genio que es Pepe Bianco.
Osvaldo Lamborghini - Poemas 1969-1985












