Cuando Edgardo Mocca señala que una periodista menor de Radio Mitre (esto lo digo yo) le espeta a Sarlo “Entraste a la cancha, Betty!”, señala algo que a todas luces parecería ser intrascendente, pero no lo es. Antes hablaba de la decepción que me causa el particular lugar en que se ubicó Sarlo, Mocca habló de desazón. Hay algo de eso. Como dijo Barragán, también, la “tinellizaron”, y esto es lo que me duele: “ella se dejó tinellizar”.
No fue insolente Mariotto cuando hipotetizó sobre el dueño de “la letra” de Clarín o de Magnetto. El anti peronismo (devenido en anti K) lo único que hace es exacerbar el sentimiento peronista (ahora K). La subestimación, el desprecio por lo “peronista” o “K”, nos vuelve obstinados.
Sarlo me hace más peronista, más K. Porque “entra a la cancha” y se pone la “camiseta” del anti Estado, de la anti política, ni que decir del anti Peronismo o K. Y vaya paradoja, Sarlo está vendiendo con la muerte de quien desprecia y con la camiseta puesta. El libro de Sarlo me sigue pareciendo lúcido. Es un buen manual del pensamiento de derecha.
Me tiento a pensar que esa periodista insignificante de Mitre es una insolente al empujar a Sarlo, una ensayista brillante, a apoyar causas miserables como la apropiación de niños, la expropiación de empresas, la mentira falaz, la operación mediática o la denigración de la política.
Me tiento pero ya no puedo. Ella ha permitido esa banalización de su palabra, ha permitido que se la empuje a la cancha, que se le canten cantitos tribuneros al estilo de “Barone puto la puta que te parió…”. Ella ha decidido que ese es su lugar en el mundo.
Supongo que hay que dejar de estigmatizar a Sarlo, que siga ella por su derrotero, su “paseo inmoral” por los medios, vendiendo libros con el nombre del muerto que desprecia. No caer en su misma No-ética de hablar del interlocutor después que se ha ido.
Aunque tampoco sé, si es estigmatización. Quizá, sólo sea una forma de exorcizar esos fantasmas, esos monstruos que han vivido estigmatizando, precisamente, al peronismo (ahora K). Quizá sea Sarlo la nueva perversión del monstruo. La cara coqueta.
Decían que estigmatizamos a Cobos y Cobos se murió solo. Nadie se acuerda de él. Sarlo, tal vez, siga su mismo destino de perro obediente a quien le da de comer.
O tal vez, debamos todos levantar la cabeza y señalar a quien nos estigmatiza. Decir como Mariotto “¿Señora, a usted quién le da letra?”. Convertirnos todos en mocosos insolentes, hasta que revienten de bronca como un unitario.

Acá, una crítica por izquierda al debate Sarlo- 6 7 8:
ResponderSuprimirhttp://www.ips.org.ar/?p=2255
saludos,
DP
Muy bueno De Vierde. Acuerdo en todo.
ResponderSuprimirNadie se resiste a las plumas y el aplauso. Ni siquiera una intelectual brillante.
Que disfrute de su libro, de sus ringtones, de sus ventas y su podio inmoral.
Nosotros tenemos una patria.
Abrazo
alguna vez leí sus ensayos, y la creí mujer inteligente...qué pena.
ResponderSuprimirabrazo*