Apenas hace dos o tres semanas Luís Juez expresó su “odio” por los porteños, y ninguno de los facinerosos que ahora se rasgan las vestiduras por las maravillosas líneas de Fito Paez en Pagina/12, vomitó semejante líquido de rencor o de hijaputez mediática.
Los argumentos de que Fito Páez es “persona pública” y no debiera tener esas conductas son patéticos, considerando que Luís Juez es un político, Senador de la Nación, y que en todo caso es él quien debiera tener el cuidado político en sus declaraciones.
Tema menor, ya que Juez se podría amparar tranquilamente en el fundamento de que lo que dijo, lo dijo como “hincha de fútbol” y no como autoridad parlamentaria. Si Carrió o De Narváez pueden expresarse como energúmenos en torno a la muerte de un adversario político, cuanto más podría decir libremente un Senador en la cuestión de las pasiones futboleras, en un país netamente futbolero, tan futbolero que el fútbol es capaz de tapar 30.000 desaparecidos o la crueldad de una guerra alucinada por un dictador borracho.
Menos aún puede admitirse que se ponga en tela de juicio a un músico por enunciar la palabra “asco”, o adosarla a un tipo de seres humanos que no pueden provocar otra cosa que repugnancia, una sensación física de rechazo. Porque, eso es lo que puede estimularme un taxista que me dice que “los bolivianos son unos negros de mierda”, o un “comunicador social” que propone colocar granadas en las bolsas de residuos para acabar con los miserables que revuelven en la basura por la noche, para ver si encuentran algo para comer.
Y ese es el paradigma de gran parte de los votantes de Macri. ¿O no? Seamos sensatos, porque como político, Macri jamás salió a desmontar el discurso xenófobo sino que lo exacerbó, echó más nafta al fuego. ¿O nos olvidamos de las tomas? Tiene que reconocer ese ciudadano, que odia al elemento inmigrante de América Latina y que se regodea en el Europeo rubio y de ojos claros.
Yo sabré, como muchos, reconocer que en esta sociedad argentina, perviven huellas notorias de fascismo, y por eso, las buenas perfomances electorales de Patti, por eso, Bussi fue gobernador democrático en Tucumán y Ruíz Palacios, estuvo a punto de serlo en el Chaco. Digo, el fascismo no es sólo adjudicable a porciones de la sociedad porteña. Es claro también, que hay votantes de Macri, que tienen la convicción de que hay una “buena gestión” (aunque nos parezca ridículo) y otros que creen en el discursito del “consenso”, y otros, que claro, les encanta la parafernalia del baile y del globo amarillo.
Entiendo lo que dijo Fito y todos pueden entenderlo, excepto que se pretenda utilizar la libre expresión de un ciudadano para fines políticos.
En todo caso, como decía Oscar Wilde, el “odio te ciega” y no te deja ver, y eso es lo que expresó, en su momento, Luís Juez. Y el odio, ya se sabe, es lo opuesto del amor.
Entre otras cosas, la Presidenta Cristina Kirchner dijo ayer que “para aquellos que sienten un rechazo por la tonada o el tinte de la piel de nuestros vecinos latinoamericanos, la inmigración ayuda en el crecimiento de la actividad económica”. Eso, es crear conciencia contra un sentimiento como el odio racial, que sólo se traduce después, en violencia. Es también, lo que yo entiendo por la obligación de un político. A no ser, claro, que la propuesta política refiera a la construcción de Muros como el de Berlín, a la Educación y la Salud, restringidas a sectores determinados. O a que, el discurso de la política sin política, sea el maquillaje de políticas tan aberrantes que no puedan dejar otra alternativa al cuerpo sensible, más que el asco.

Que todo el mundo se entere de que MACRI ME DA ASCO... y si quieren nos sentamos y les doy veinte mil razones para sentirlo... y si quieren quemen mi cuerpo en una hoguera en la plaza mañana... pero siempre voy a sentir ASCO DE LA ABERRACION HUMANA de la PERVERSION SALVAJE vestida de fiesta...
ResponderSuprimirY si la mitad lo elige también me da ASCO, porque en algo de ello se identifican, y convierten la fiesta en algo peor: en la negación de esa adicción a la aberración humana y a la perversión salvaje; vistiéndose de pobres e inocentes ovejas buenas arriadas por el gran amo... que NUNCA, NUNCA al igual que ellos, se hace cargo.
Yo no sé si asco pero sí siento mucha bronca al igual que Fito por esa clase media porteña que camina conmiga cada mañana, que compra en mi mismo supermercado y que cree que las cosas pueden estar mejor para ellos a costa de que estén mal para muchos de los otros.
ResponderSuprimirSiento más bronca por ellos que por el propio Macri, un tipo que llegó a decir en épocas de presidente de un club de fútbol "Boca es tan grande que hasta Tévez se gana una buena mina", ante el festejo de su corte de aduladores.
Ese desprecio que siente por los pobres, villeros, los bolivianos e inmigrantes en general, siendo que él mismo es hijo de uno, lo hizo público en el primer acto de campaña cuando en conferencia por el tema de las tomas en el Parque Indoamericano habló de inmigración desatada. Y esta ciudad, mi ciudad, eligió a ese hombre para regir su destino.
No es fácil de entender, y asco, bronca, rabia, no alcanzan.
Pero a Macri lo votaron también los sectores populares, ese es el dilema. ¿Hablamos de "asco" a la clase media? Pero no es esta la que define por sí sola la elección. Macri fue el más votado por los vecinos de Lugano, Soldati, Barracas, Pompeya, Mataderos....
ResponderSuprimirAdemás, salgamos del lugar común de pegarle a la "clase media porteña" como un todo, porque el kirchnerismo también tiene votos en esos sectores. Y aparte, ¿cuál electorado es "piola"? ¿El santafesino que casi elige al Midachi de gobernador? ¿Los tucumanos que eligieron o al genocida Bussi o a Palito Orttegg? ¿Los escobarenses que elegían y reelegían a Patti?