El mundo no es sino, la manera en que se lo mire. Uno puede ajustarse a la realidad "real", no salirse un céntimo de lo que "ocurre". Uno puede amasijarse en su desgracia, considerarse la víctima del mundo y de dios. Los ganadores, considerar que todos sus triunfos tienen que ver con su propia actitud y voluntad.
Creo que en este país hemos aprendido a ver, que en cierta forma, las victorias suelen ser más colectivas que individuales. Hablo de las victorias trascendentes, esas que modifican el "estar" de la gente en el mundo, esas que consiguen que la vida sea un lugar mejor para aquellos cuyas espaldas están más cargadas.
Pero hemos aprendido también que cualquier camino glorioso no está exento de dolor. Que el dolor, además, que tanto nos duele, como aquel 27 de octubre del 2010, no es el peor dolor, no es el dolor más terrible, sino una sublimación. La confirmación de que cada prueba superada es la confirmación de que se está en una buena dirección.
Y claro, que todavía haya gente dispuesta a festejar la "desgracia" ajena, a supurar su odio sin escrúpulos, es la cara opuesta de la moneda. La confirmación de lo propio por la miseria del "otro".
Desde aquel primer golpe in-"augural" en la frente de Néstor, la derrota electoral del 2009, pasando por lo terrible de la muerte, y los golpes corporativos que están destinados a derrumbar las ilusiones, las utopías, las esperanzas de los pueblos, hasta esta afección de Cristina, que supongo menor, sólo hemos reafirmado nuestra fe, nuestra convicción, nuestros sueños en el movimiento nacional y popular, mal que les pese a la izquierda, que lo tilda de "neoliberal", mal que le pese a la derecha, que lo llama "populismo".
En ese camino de derrotas, acusaciones humillantes, formas de denigrar propias del miserable, traiciones repugnantes, un muerto imprevisible que no deja de doler, también tuvimos nuestra apoteosis, y hoy, la seguridad, de que el mismo no se acaba en Néstor y Cristina, sino que, de algún modo comienza. Han sembrado, y han florecido un poco más que mil flores.
Los que odian, tal vez se aterren de ver a ese "gran pez" que avanza y nada lo detiene, ese "gran pez" que creyeron un cuentito de ficción, y que sin embargo, viene a arrasar con ciertas ideas impuestas, a derrumbar los mitos creados por los poderes económicos y corporativos.
Los que festejan la enfermedad, es probable que a la vuelta de la esquina los sorprenda una mujer con la misma o con más fuerza con la que ha enfrentado a lo peor de los intereses individuales y a las desgracias. Quizás, los sorprenda no sólo esa mujer impresionante, mujer coraje, Presidenta, sino también, cuantos anónimos están dispuestos a defender sus sueños y su lucha, que no se termina hasta que se termina.

querida cristina vamos por todo , ahora le toca al canciroma, dios esta con nosotros por que es peronista, fuerza presi
ResponderSuprimirNo se termina De Vierde.
ResponderSuprimirNo se termina.
Acá estamos, de pie, resistiendo, soñando y haciendo cada día la patria grande.